lunes, 25 de enero de 2016

Zombie - The Cranberries.

Después de muchísimos meses alejada de aquí, hoy me apetecía volver por este mundo, para retomar una de mis secciones favoritas del blog.
Hoy vengo con una de mis canciones favoritas, Zombie de The Cranberries.
La escuché hace más de 10 años, en un bar, y lo que me llamó la atención de la canción fue el repetitivo "In your head". 
Años después, una profesora nos trajo la letra a clase, y nos estuvo contando la intrahistoria de esta canción, que fue escrita como protesta al atentado del IRA en Irlanda del Norte en 1993.
La letra me impactó bastante, y años después sigo escuchando esa canción día tras día, con el volumen a tope en mis cascos, disfrutando de cada nota.
Tengo que decir que escucharla me motiva, y uno de mis momentos favoritos es poder escucharla en el autobús de vuelta a casa por la tarde, cuando está a oscuras la carretera, o tras un día agotador en la facultad y vuelvo sola en el tren.
Es una de mis canciones favoritas, y aunque pase el tiempo, jamás me cansaré de escucharla.

https://www.youtube.com/watch?v=6Ejga4kJUts

miércoles, 1 de abril de 2015

Lost.

En estos momentos me siento perdida. Triste y perdida. No todo va tan bien como esperaba. Hay cosas que me están saliendo mal y no sé cómo remediarlo, cómo encontrar una solución.
No sé si he elegido bien, si estoy donde de verdad quiero estar. A ratos estoy muy contenta con mi carrera, pero luego aparecen las matemáticas en mi camino y mi alegría desaparece.
Tengo que cambiar el chip, poner más empeño y dedicación, para conseguir mejorar y superar las matemáticas.
A veces soy fuerte, y ahora más que nunca tengo que serlo. A partir de mañana voy a esforzarme mucho más, para no decepcionar a todos los que esperan mucho de mí.

martes, 24 de febrero de 2015

Two years ago...

2 años. 2 años ya han pasado desde uno de los mejores días de mi vida. El último día que pude ver a mi ídolo, hablar con él, que me firmase su camiseta y por último, darle un abrazo. EL abrazo. Un abrazo que guardaré como un buen recuerdo.
Ir a ver al Castilla siempre era un motivo para ponerse nerviosa, porque eso significaba luego estar con los jugadores. La alegría que me dio al ver el 22 de febrero que estaba en la convocatoria con el Castilla no se puede explicar. Lo iba a ver de nuevo. Después de un intento fallido, en el que Álex me dio la camiseta, tocaba ver a Nacho de nuevo.
Ese día estaba nerviosa, me abrigué bien para no pasar frío, pero encima de las capas de ropa, llevaba mi camiseta de Nacho. Cuando llegamos al estadio, me di la vuelta a la camiseta.
Viví un partido genial, viendo la victoria del Castilla contra el equipo de mi provincia, el Guadalajara. Y al finalizar el partido, empecé a gritar a Nacho, que al verme en la grada me saludó (el principio de una extraña historia 😄).
Después vino el torrente de emociones. Salimos al aparcamiento a esperar a los jugadores. Vimos a Jorge Casado, David Mateos, y llegó el momento. Mi padre llamándome al móvil para decirme que acababa de llegar Nacho, y yo sin hacer caso. Cuando al girarme le vi bajar del coche, salí corriendo hacia allí. Fue un momento raro, pero genial. Le pedí que me firmase la camiseta y él dijo "Sofía, ¿no?" y contesté ", pero mejor pon Sofi. Odio que me llamen Sofía". Obedientemente firmó, y después de hacernos la foto me dice "ya, ¿no?" y nerviosa como nunca le pedí por favor darle un abrazo, que él aceptó. Fue uno de los mejores abrazos de mi vida, y eso que con el paso del tiempo, Nacho ha pasado a ser una persona muy importante en mi vida.
Ésta fue la última vez que tuve tan cerca a Nacho (exceptuando el día 14, que lo tuve a un par de metros). Este día lo guardaré como algo especial, y jamás lo olvidaré.
El destino quiso que, casi dos años después de este encuentro, tuviese tan cerca a Nacho, me saludase y me diese su sudadera de entreno, que guardo como un tesoro.
Jamás terminaré de agradecer por todo lo que ha hecho por mí Nacho. Es mi ídolo, y es una persona increíble conmigo. Sabe que aquí tiene un apoyo en todo momento, en las buenas y en las malas, y que si tengo que defenderlo a muerte, lo haré.
Muchas gracias por todo lo que haces por mí. Eternamente agradecida, Nacho Fernández.
2 años de un día genial, que recordaré siempre. 24 de febrero de 2013.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Gracias Daniel Carvajal Ramos.

La palabra "gracias" se me queda corta. Es difícil expresar con palabras lo que sentí ayer. Fue un momento muy emocionante, increíble, fantástico.
El jueves tenía una exposición de un trabajo muy importante de la universidad, y lo único que deseaba era llegar a casa y descansar. Al llegar a las 2 me encontré con que mi madre se iba al hospital con mi hermano porque se había torcido el tobillo y lo tenía muy hinchado.
A las 2 horas me llamó para decirme que lo iban a operar ya, que tenía los huesos del tobillo partidos por dos sitios y que era necesario operar.
Me pasé toda la tarde preocupada, con dolor de cabeza, nerviosa, esperando noticias. Y 3 horas más tarde me avisaron de que todo había salido bien. Ahí pude relajarme un poco, quitarme toda la tensión que estaba sintiendo.
El viernes pude visitar a mi hermano en el hospital, pude comprobar que estaba bien, y ahí mi alarma de hermana mayor se desactivó. Horas después, mi padre me dijo que iríamos al Bernabéu, y ahí mi bombilla se iluminó, le pediría la camiseta a Carvajal, que es el jugador favorito de mi hermano, para que así se animase un poco.
Y con esa idea me desperté el sábado, con las pilas cargadas para preparar la pancarta. Cuando la terminé se lo conté a mis amigas, las GuapasRetras, que se aprobarían mi idea. Enseguida twittearon la foto a Dani, pidiéndole por favor que buscase la pancarta. Y por la tarde hicieron lo mismo, incansables se armaron para que Dani lo leyese. Álvaro llegó a casa a las 16h, y al poco rato me marché yo. Estaba contento por volver a casa, pero yo estaba segura que por la noche lo estaría más.
A las 19:15h puse rumbo al estadio, con la idea de que Dani me viese mientras calentaba. Me pasé gran parte gritándole, y no sé si me llegó a ver. La gente miraba mi pancarta y yo respondía "es para mi hermano, que lo acaban de operar del tobillo".
Ya había dado todo por perdido. Los jugadores se colocaban en sus posiciones y Dani empezó a mirar mi zona. Saqué rápidamente la pancarta y él me vio. Por señas me dijo que al final me la daría. No me lo podía creer, ¡me había visto! A partir de ese momento disfruté con nervios el partido, y en el minuto 90 bajé a la parte más baja de la grada.
Dani fue saludando a varios contrarios, y se paró con uno a charlar. Mientras, yo estaba nerviosa y diciendo "Dani, no le cambies la camiseta. Dani, no te olvides de mí". Y al momento se fue acercando a mí. Yo estaba con mi pancarta, gritando "DANI, DANI, AQUÍ". Se fue quitando la camiseta y me la lanzó a las manos. Sólo pude responder "Dani, muchas gracias". La olí (rara manía que tiene la gente) y olía a césped. Empecé a gritar, y la gente me felicitaba. Con ella en la mano volví a mi sitio, y mi padre alucinaba. Me hice un par de fotos y me marché a casa.
Todas mis amigas empezaron a escribirme por WhatsApp, y cuando llegué al coche y escribí en Twitter "Gracias Dani" empezó todo el mundo a felicitarme. Lo había conseguido. Había conseguido la camiseta para mi hermano.
Llegué a casa y busqué a mi hermano Álvaro. Estaba tumbado en la cama. Se la lancé, la vio y me dijo "Gracias". Estaba muy contento, aunque no lo expresase.
Y yo me sentí satisfecha, me sentí la mejor hermana del mundo. Los dos últimos días de nervios y preocupaciones se esfumaron, y lo único que quedó en mi mente fue la cara de felicidad de Álvaro.
Por todo esto te doy las gracias, Dani. Por soportar todos los twits que te pusimos, por darme la camiseta y hacer muy feliz a mi hermano. A él le quedan 6 semanas en reposo, sin apoyar el pie, pero con este gran regalo sé que se le van a hacer más llevaderas.
Gracias de nuevo, Dani Carvajal.

sábado, 29 de noviembre de 2014

Don't give up!

Justo en este momento tengo la necesidad de escribir, has aparecido por mi mente y te he elegido a ti.
Eres una persona especial, y cada vez que digo eso, mi mente viaja hasta el 19 de enero de 2013, el día que te conocí, y el día que descubrí que eras especial.
Por cosas del destino, tenía que verte sí o sí, te habían dejado algo para mí, y yo me pasé gran parte de la tarde pensando en qué decirte, pero cuando te vi a lo lejos, olvidé todo y salí corriendo a por ti. Casi ni me dejaste hablar, porque en cuanto te dije mi nombre me diste la camiseta. Nos hicimos las fotos, y yo te pedí que por favor le entregases la bolsa a tu hermano. Y tú lo hiciste. Eso no lo olvido, me hiciste un gran favor. Desde ese día te convertiste en una persona especial para mí, porque siempre has sido muy amable conmigo.
Llevas un año y medio fuera de casa, lejos de los tuyos, y sobre todo, lejos de gran parte de tus fans, de esos madridistas a los que les robaste el corazón. Yo soy una de ellas, y aunque estés lejos, cada fin de semana busco a qué hora juegas, si estás convocado y si estás en el 11 titular.
Estas últimas semanas no te encuentro, no veo tu nombre en las convocatorias, y eso me entristece. Yo sé que eres un gran jugador, pero parece que hay gente que no se da cuenta.
Por eso no debes rendirte, no debes dejarte caer. Porque la vida está llena de obstáculos y barreras, pero la grandeza de las personas está en saber reponerse a las adversidades.
Sabes que tendrás mi apoyo siempre, estés donde estés y pase lo que pase. ¡No te rindas jamás, Álex!



 
Que tu luz nunca deje de brillar, ¡pequeño gran Alejandro!

sábado, 8 de noviembre de 2014

Mi quebradero de cabeza se llama Antoine

Hoy vuelvo para escribir algo que necesito compartir, dejar aquí, porque es algo que, en parte, me hace daño.
Muchos sabréis que yo apoyo a Antoine Griezmann, delantero francés, actualmente en el Atlético y que jugó 10 años en la Real Sociedad.
Pues bien, mañana vuelve a Anoeta, a ese estadio donde lo vieron crecer, donde ese niño rubio francés apodado "Le petit diable" dejó grandes detalles de calidad y marcó muchos goles. 
Está claro que para él será un partido especial, vuelve a su casa, pero lo hace con otros colores. Se enfrentará a compañeros, amigos, hermanos, que han compartido junto a él grandes momentos. 
Sólo espero que la afición txuri-urdín reciba a Antoine entre aplausos, porque alguien como él los merece, además, no creo que la afición realista olvide tan rápido ese gol de chilena en Gerland que encaminó al equipo hacia el sueño de la Champions. 
Ya son más de dos años y medio siguiendo y apoyando a este eléctrico rubio. Tuve la suerte de verlo en el Bernabéu con la Real, y también tuve la suerte de ver en directo esa maravilla de gol. Y aunque se lo marcó a mi equipo, tuve el descaro de celebrarlo. Recibí miradas extrañas de mis vecinos de grada, y los comentarios reprochadores de mi hermano, pero en ese momento fui yo misma, una amante del fútbol, que celebra el gol de uno de los jugadores que más admira. 
Tu aventura en el mundial de Brasil no fue como todos esperábamos, y tuviste que marcharte antes de tiempo, tras caer eliminados contra Alemania. Verte sentado en el suelo, derrotado y llorando me hizo sentir horrible, sabía lo duro que era para ti. De esto ya hablé aquí -> http://instagram.com/p/qC0k_ko9ER/?modal=true
Luego llegó tu fichaje por el Atlético, mi eterno rival. Me costó un día de lágrimas, y de asumirlo. Mis amigos colchoneros se reían "Jajajaja, Griezmann ha fichado por el Atleti. ¿Pero no lo ibais a fichar vosotros?" y comentarios así que yo respondía con un "me da igual, yo lo seguiré apoyando y celebraré sus goles excepto contra el Madrid". Estos 3 meses que llevas como atlético los estoy llevando fatal, sufro mucho al verte con esa camiseta, pero mi admiración por ti no ha cambiado. Te has ido al Atleti para formarte más y convertirte en mejor jugador de lo que ya eres. 
Tu marcha al Atleti ha sido mi punto de inflexión, cuando pude dejar a un lado los colores y centrarme en la persona que los defiende. Mi corazón es blanco, así será para siempre, pero en una pequeña parte defiendo y apoyo a un rojiblanco.
Nadie sabe lo mucho que sufro, las lágrimas que derramo, porque para mí es complicado. Poca gente entiende que apoyo a un jugador del eterno rival, y pase lo que pase, digan lo que digan, yo seguiré ahí. Tú me has enseñado a luchar sin rendirse, a pelear en contra de las adversidades. Ojalá pronto pueda conocerte, darte las gracias y desearte todo lo mejor.
Antxón, no te rindas, y sigue luchando por tus sueños, que aquí seguiré yo apoyándote. 
Yo te deseo lo mejor, que progreses para ser el mejor. Y no hay nada que haga con más orgullo que llevar esta camiseta. 

Siempre contigo, pollito. 

jueves, 6 de noviembre de 2014

Sin sentido

Hoy 6 de noviembre, me encuentro metida en la cama con mucho frío. Las temperaturas han bajado de golpe, y llevo dos días saliendo con gorro a la calle.
Llevo casi dos meses en la universidad, y en este tiempo me he dado cuenta de que nada es como parecía, que cosas que te han dicho no son ciertas, y no te sirven. Que tienes que crecer rápido, organizarte muy bien, y ser muy independiente, porque nadie vendrá a salvarte.
Puede que parezca el bicho raro, pero debajo de una apariencia borde, sigo estando yo, con mis cosas buenas y mis cosas malas. Mis locuras, mis tonterías, mis manías.
Hace casi dos meses eché a volar, y nada ni nadie podrá pararme. En este tiempo me ha dado tiempo a conocer un poco a los demás, que hay gente buena, gente mala, con la que merece o no pasar el rato.
Lloro con frecuencia por cualquier cosa, me afecta hasta la cosa más insignificante, sigo siendo caprichosa y egoísta, pero sigo repartiendo cariño y buenas palabras a los que me importan. Me he vuelto descuidada, olvido cosas, y a veces me encierro en mí misma olvidándome de los demás.
He acabado páginas, he comenzado otras nuevas, sigo queriendo desaparecer en algún momento, formar parte de la vida de algunas personas, aunque se hayan empeñado en apartarme. No soy perfecta, y lo sé, lo asumo y no tengo intención de cambiar. Los golpes que me da la vida los acepto, y sigo luchando por esquivarlos.
Aquí me encuentro, escribiendo esto sin ningún motivo. Tenía esa necesidad y las palabras han salido solas. Esto no tiene mucho sentido, pero conforme voy a acabando de escribir, me siento mejor.